Empezando una aventura – 2. Tomar una decisión

Una decisión… Madre mía, qué drama! No es para tanto, hombre! Siempre se ha dicho que la vida es para los valientes (se ha dicho, o me lo he inventado, pero mola…). Tenemos que luchar por lo que queremos. Que somos una generación muy preparada. Que estudiar es la mejor salida para un futuro digno… Qué te voy a contar que no sepas…

Entré en la Universidad de Sevilla en el 2006. El boom inmobiliario era inminente. La Escuela de Arquitectura estaba abarrotada… “Vosotros sois el futuro…Tenéis la suerte de estudiar en el mejor momento… Saldréis preparados y trabajaréis en la profesión más bonita del mundo…”

Cuando acabé la carrera en 2013 (tampoco tardé tanto!) y asomé la cabeza al mundo real, me atraganté. No había nada. Absolutamente nada. Nada digno para empezar. Ni siquiera indigno. Nada. Empecé a buscar estudios de Arquitectura para trabajar (iluso…), para hacer prácticas (ignorante…), para ser un esclavo (realista!) con tal de aprender algo más y forjarme. Nada.

Hay que dar el paso; hay que tomar una decisión…

–  Entonces, ¿qué hago? Seguir formándome. Primera decisión.

– ¿En qué? Ya que no hay nada; en algo que me guste y que pueda tener “algo” de futuro: la Visualización de Arquitectura. Segunda decisión.

– ¿Y luego? Tú, fórmate bien y busca oportunidades. ¿Una beca en Portugal? Pues para allá. Tercera decisión.

– Se me está acabando la beca y me tengo que volver. ¿Cómo? ¿Que hay un estudio de 3D en Sevilla interesado en mí? Adelante! Cuarta decisión.

¿Ves? Todo es decidir. No hay nada dramático en ello. Hay que hacerlo. Cuesta mucho, sí… pero hay que hacerlo. Y no pararse a pensar en qué habría pasado de tomar otra decisión. No, si no te va a aportar nada.

Así llegué a Ar3D. Empecé a aprender. Empecé a hacerme un profesional.

Equipo Ar3D
Yo, Tote, Pablo y Alberto. Foto: Ar3D

¿Y esta historia?

¿Por qué he repasado mi vida de estos últimos años? Para contextualizar. Para intentar hacerte ver la situación en la que estaba y cómo somos fruto de las decisiones que tomamos.

Entré en Ar3D un 18 de mayo de 2015. Me esperaban Pablo y José Alberto (Tote). Jóvenes, pero algo mayores y más curtidos que yo en el mundo laboral. Era mi primer trabajo de verdad. La primera vez que iba a trabajar de “lo mío” y cobrar un sueldo. Recuerdo lo primero que me dijeron: “Aquí no hay jefes. Somos compañeros”. He estado en Ar3D durante 2 años y medio. Lo han cumplido cada día.

Creo que tuve suerte. Todas las decisiones que tomé me llevaron allí. Volví a Sevilla, donde había estudiado y donde estaba mi pareja y mucha de mi familia. Después de buscar trabajo durante meses mientras estaba de prácticas en Portugal, volví a trabajar a Sevilla. Muchos amigos no tenían trabajo. Otros lo tenían, pero como si no. Otros muchos se habían ido fuera. Eran momentos duros para un joven arquitecto.

Di con una buen lugar para aprender. Con dos buenas personas que me ayudaron y me enseñaron. Estaban abiertos a mis ideas y a mis aportaciones. Todo era transparente. Lo que se ganaba. Lo que se perdía. El trato con los clientes. Cómo encarar un proyecto. Cómo organizarse y repartir tareas. Todo era fluido y todos aprendíamos. Creo que ha sido el mejor lugar para empezar.

¿Por qué te he contado todo esto?

Para que veas la importancia de las decisiones y cómo y a dónde te pueden llevar. Todas las que yo tomé fueron difíciles. Pensé mucho y le di muchas vueltas hasta elegir la opción que creía correcta. Hace unos meses tomé otra decisión. Dejé Ar3D. Les dije a Tote y Pablo que me iba. Que tenía que hacerlo. Que allí lo había aprendido todo y que quería continuar mi camino. Lo entendieron. Creo que se vieron a ellos mismos, hace algunos años, cuando decidieron dar el paso que yo dí y apostar por su talento. Creo que se sintieron orgullosos de verme salir por la puerta con la mochila llena, mi bici y el sabor del trabajo bien hecho.

*Foto cabecera: Ar3D

 

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Empezando una aventura – 1. Introducción